No caben dudas que los últimos años marcan un período de profundos cambios en lo social, en la manera de sentir, relacionarse y leer la realidad. Es claramente una etapa de gran fluidez y cambios permanentes en las estructuras y los valores que alguna vez fueron indiscutibles.
Llámese modernidad tardía, líquida o postmodernidad, esta posee sus particularidades. Una de ellas es la ausencia de acuerdos colectivos
pese a transitar “en grupo” un mismo espacio tiempo. Esto señala el corrimiento de lo colectivo a lo individual, del bien común al libre albedrío. Conformamos una masa de “individuos” que se mueve en un sentido y otro, sin razón, respondiendo a un quiebre de cintura, ...de alguno, no importa cual, que signará en nuevo e inevitablemente temporal rumbo de la masa, de la misma manera que lo hace un cardumen. Conformando así lo que un filósofo contemporáneo denominó “el efecto anchoa” tan visible en el accionar de los grupos sociales. Ni bien parece tomar consistencia una forma, ni bien parece esbozarse un principio de acuerdo, aparece la fisura por donde fluirá desde el desacuerdo, la duda y la disconformidad el “nuevo orden” que indefectiblemente tampoco será.
Así el destino de cardumen, verá algunos que “picarán en punta” creyendo por un instante que ejercen un liderazgo, ilusión que se rompe al descubrir su soledad y la impotencia de modificar en lo más mínimo la lógica “anchoítica” que se reformula en si misma.
Parece difícil compatibilizar está lógica con la idea de ciudadanía, el bien común tiene implícito una resignación de lo individual en beneficio de lo colectivo que será un “todo” mayor que la suma de sus partes,
¿ Qué queda de esta idea si cada uno pretende, y además debe, satisfacerse a su modo? más bien parecen opuestos que ya no encuentran el escenario de construcción de acuerdos que alguna vez constituyo la verdadera política.
Es imposible construir ciudadanía si no se reconocen los lasos vinculantes y limitantes con los demás sujetos. Decía De Tocqueville: “ El ciudadano es una persona que procura su bienestar a través del bienestar de su comunidad” el individuo en cambio es pasivo, escéptico, desconfía de todo accionar colectivo y radicalmente esta en desacuerdo ante cualquier forma de poder que limite su satisfacción, sin reconocer que este accionar no es neutro ante otras formas de poder.
Es válido aclarar que este movimiento de cardumen, como una suma de individualidades,no deja de ser masificado e irracional, el hecho de carecer de estructura y forma solo lo convierte en líquido e impredecible, haciéndose imposible desarrollar pensamiento crítico en semejante escenario. (individualidad de masas
Cuentan los antiguos pobladores fueguinos que periódicamente y sin saber por que unos parientes de la anchoas, las sardinas, se suicidan masivamente expulsándose a las costas donde se encuentran cardúmenes completos junto a algunos oportunistas depredadores que también dejaron la vida en el irracional acto, que tiene un sesgo de depuración ecológica, parece encontrar muchas analogías con los grupos humanos contemporáneos que componen la variada fauna urbana de la superficie.
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